Domingo 3 de mayo
Y [mis mandamientos] enseñaréis a vuestros hijos… (v. 19).
| La escritura de hoy: Deuteronomio 11:13-21 | James Banks escribe: |
«Saludamos con la mano hasta que desaparecen de nuestra vista. Es una forma de mostrar que los amamos», me explicó mi madre cuando era niño. Mis padres tenían esa costumbre cada vez que un familiar se iba después de visitarnos. A veces, se quedaban afuera un buen rato, hasta que los que partían se perdían a lo lejos, pero no importaba. Cuando yo mismo me fui de casa, entendí por qué.
Verlos por el espejo retrovisor mientras saludaban me conmovió, y me sentí amado. Aún hoy, cuando mis familiares se van tras visitarme, me despido de esa manera, como muestra de amor hacia ellos. Espero que mis hijos continúen con esta costumbre.
Otra forma de expresar amor por nuestras familias es comunicarles el amor de Dios. Cuando los israelitas se preparaban para cruzar el Jordán, Dios les instruyó: «pondréis estas mis palabras en vuestro corazón y en vuestra alma […]. Y las enseñaréis a vuestros hijos, hablando de ellas cuando te sientes en tu casa, cuando andes por el camino, cuando te acuestes, y cuando te levantes» (Deuteronomio 11:18-19).
Estas palabras se cumplirían en el amor perfecto de Jesús, quien prometió: «Yo estoy con vosotros todos los días» (Mateo 28:20). Al compartir su verdad y su bondad, podemos confiar en que su amor es capaz de superar cualquier distancia.
Reflexiona y ora
¿A quién puedes alentar hoy con la sabiduría y la verdad de Dios? ¿De qué maneras les mostrarás su amor?
Padre, ayúdame a compartirles a otros tu amor.
Lunes 4 de mayo
La revelación de Jesucristo, que Dios le dio, para manifestar a sus siervos las cosas que deben suceder pronto… (v. 1).
| La escritura de hoy: Apocalipsis 1:1-2, 12-18 | Bill Crowder escribe: |
En 1859, tuvo lugar la mayor tormenta solar registrada en la historia: el Evento Carrington, que produjo una perturbación geomagnética masiva que interrumpió el sistema de telégrafos. El sitio web Space.com afirma: «Si ocurriera hoy, se cree que una tormenta de la magnitud del evento Carrington podría causar un apocalipsis de internet».
La inquietante palabra apocalipsis nos intriga. Es el título griego del libro de la Biblia del mismo nombre: Apocalipsis. Pero esta palabra no significa solo una catástrofe o el fin del mundo, sino también una revelación, un descubrimiento.
El libro comienza así: «La revelación de Jesucristo, que Dios le dio, para manifestar a sus siervos las cosas que deben suceder pronto» (Apocalipsis 1:1). Apocalipsis revela a Jesús como el Cordero de Dios, un término que Juan utiliza allí más de veinticinco veces para describirlo. Y agrega que eran «sus ojos como llama de fuego; […] y su voz como estruendo de muchas aguas» (vv. 14-15). Cuando Juan lo vio por primera vez, «[cayó] como muerto a sus pies», pero el Cordero le dijo: «No temas; […] he aquí que vivo por los siglos de los siglos» (vv. 17-18).
En lugar de temer a cualquier apocalipsis, podemos acoger el libro de Apocalipsis por mostrarnos al Cristo glorificado y resucitado. A Él adoramos.
Reflexiona y ora
¿Cuáles son tus miedos con respecto al futuro? ¿Cómo te ayuda Jesús a superar esos temores?
Padre, gracias por revelarme a tu Hijo.
Martes 5 de mayo
… nuestra vida termina con la muerte y los que vivimos debemos recordarlo (v. 2 rvc).
| La escritura de hoy: Eclesiastés 7:1-10 | Anne Cetas escribe: |
Además de asistir a ceremonias y firmar políticas tras prestar juramento, al asumir, los presidentes de Estados Unidos se enfrentan a una fría realidad: comienzan a planificar su propio funeral. De ese modo, el país estará preparado para los servicios memoriales cuando mueran. Los historiadores escribirán sobre su legado, pero los presidentes pueden decidir sobre los aspectos personales y tradicionales de sus funerales, y cómo los recordarán.
La muerte es una realidad cruda que todos debemos enfrentar. El rey Salomón, quien buscó el sentido de la vida en el placer, el trabajo y el conocimiento, y no encontró satisfacción, dijo: «Es mejor asistir a un funeral que presentarse en un banquete» (Eclesiastés 7:2 rvc). Las situaciones difíciles ofrecen más perspectiva que los momentos felices. Si enfrentamos la realidad de la muerte, podemos prepararnos mejor para lo que venga. El versículo agrega: «nuestra vida termina con la muerte y los que vivimos debemos recordarlo». Debemos prepararnos.
La preparación viene al recibir el perdón de los pecados por medio de Jesús, quien murió por nosotros y resucitó. Todos morimos porque la muerte entró cuando el primer hombre, Adán, desobedeció a Dios; y nosotros hemos seguido sus pasos. Pero «en Cristo todos serán vivificados» (1 Corintios 15:22).
Reflexiona y ora
¿Cómo te has preparado para enfrentar la muerte? ¿Cómo quieres que te recuerden?
Dios, gracias por vivificarnos en Cristo.
Miércoles 6 de mayo
Entonces respondiendo Jesús, dijo: Oh mujer, grande es tu fe; hágase contigo como quieres… (v. 28).
| La escritura de hoy: Mateo 15:21-28 | Arthur Jackson escribe: |
Durante su viaje por varios países africanos, J. D. fue testigo de escenas asombrosas. Sus mensajes desde el este de Zambia incluían fotos de mujeres llenas de fe que presentaban su plan de evangelización para los próximos tres años. «Es una de las presentaciones de planificación estratégica más poderosas que he escuchado en mi vida. En lugar de una pizarra, dibujaron en la tierra. En lugar de repartir copias bonitas de lo que iban a hacer, mostraron su plan en carteles de hojas de papel arrugadas, sostenidas por dos de ellas. ¡Fue increíble!». Estaban demostrando el tipo de fe que Jesús valora.
Mateo 15:21-28 registra otro ejemplo. La condición de su hija llevó a una mujer a buscar a Jesús. Dijo: «¡Señor, Hijo de David, ten misericordia de mí! Mi hija es gravemente atormentada por un demonio» (v. 22). Su fe «grande» (v. 28) en Jesús contrastaba con la falta de fe de los líderes judíos, cuyos corazones estaban lejos de Dios (v. 8). Aunque Cristo reconocía el linaje externo de los descendientes de Abraham, su elogio fue para una mujer gentil que poseía la fe de Abraham.
¿Qué te impulsa a mirar a Jesús hoy? Sea lo que sea lo que te lleve a Él, ve… aunque sientas que estás cojeando. No importa el tamaño de tu fe, sino su objeto: Jesús, y solo Jesús.
Reflexiona y ora
¿Cómo describirías tu fe hoy? ¿Cómo podrías reabastecer tu confianza en Jesús?
Jesús, ayúdame a aumentar mi fe mientras suples mis necesidades.
Jueves 7 de mayo
Gozosos en la esperanza; sufridos en la tribulación; constantes en la oración (v. 12).
| La escritura de hoy: Romanos 12:9-21 | Karen Pimpo escribe: |
Cuando falleció mi bisabuela Clara, su lista de oración de más de tres metros de largo se convirtió en una reliquia familiar. Tenía nombres mecanografiados de muchos parientes, amigos, amigos de amigos, además de evangelistas, pastores y ministerios. Nuevos miembros de la familia y peticiones específicas estaban escritos a mano en los márgenes. Me emocioné al ver el nombre de mi madre en la lista, añadido cuando ella era apenas una niña.
El apóstol Pablo le escribió a la iglesia primitiva: «Gozosos en la esperanza; sufridos en la tribulación; constantes en la oración» (Romanos 12:12). Exhortó a los creyentes a mostrar el amor en acción: honrar a los demás por encima de uno mismo (v. 10), servir apasionadamente a Dios (v. 11) y practicar la hospitalidad (v. 13). Aquí es donde aparece la oración fiel. Pablo les pidió: «os ruego, hermanos, […] que me ayudéis orando por mí a Dios» (15:30). En su lista, había peticiones específicas: protección contra los opositores y una buena recepción en Jerusalén (vv. 31-32). Tal vez esas peticiones también terminaron en la lista de oración de alguna bisabuela en Roma.
La oración nos capacita para vivir «[venciendo] con el bien el mal» (12:21). Aunque no siempre veamos los resultados, crea un legado de fidelidad para las generaciones siguientes.
Reflexiona y ora
¿Cómo han orado otros por ti? ¿Quién o qué está en primer lugar en tu lista de oración?
Dios, ayúdame a ser fiel en la oración.
Viernes 8 de mayo
En él estaba la vida, y la vida era la luz de los hombres (v. 4).
| La escritura de hoy: Juan 1:1-14 | Kenneth Petersen escribe: |
En 1905, un joven desaliñado se encerró en su apartamento en Berna, Suiza, y llevó a cabo complejos experimentos mentales sobre la naturaleza del universo. Frenéticamente concentrado, el físico trabajó una y otra vez sus cálculos. Cuatro meses después, había reescrito gran parte de lo conocido sobre cómo funciona el mundo. Ese hombre era Albert Einstein. Tenía veintiséis años. Pero aunque poseía una mente científica brillante, dijo: «Cuanto más aprendo, más me doy cuenta de lo mucho que no sé».
La Biblia señala con frecuencia la majestad de Dios reflejada en su creación: «Los cielos cuentan la gloria de Dios» (Salmo 19:1), y Job anticipó las palabras de Einstein: «¿Llegarás tú a la perfección del Todopoderoso? Es más alta que los cielos» (Job 11:7-8).
Pero la gloria de la creación de Dios es aún mayor que la inmensidad de los universos: «En el principio era el Verbo […]. Y aquel Verbo se hizo carne» (Juan 1:1, 14). No hay cálculo matemático que pueda explicar el extraordinario acto de Dios al entrar en la humanidad en la persona de Jesucristo. Dios no está solamente «allá afuera» en un universo que no podemos llegar a comprender, sino que está aquí a nuestro lado: el Verbo entre nosotros, la luz de la vida (v. 4), a quien podemos conocer de manera personal e íntima.
Reflexiona y ora
¿Qué te asombra de la grandeza del universo? ¿Cómo impacta tu relación con Jesucristo la majestad de la creación de Dios?
Dios, gracias por tu Hijo Jesucristo.
Sábado 9 de mayo
Aconteció al año siguiente, en el tiempo que salen los reyes a la guerra, que David […] se quedó en Jerusalén (v. 1).
| La escritura de hoy: 2 Samuel 11:1-5 | Mike Wittmer escribe: |
Nafi y Kamran participaron en un golpe militar. Lucharon durante años y, cuando su bando ganó, les asignaron trabajos administrativos en la capital. Como hay poco que hacer, pasan tiempo en internet. Kamran señala: «La verdadera prueba no fue durante la [guerra]. En ese momento, todo era sencillo, pero ahora las cosas son mucho más complicadas». Ante las tentaciones en la web, dijo: «Muchos […] han caído en estas trampas aparentemente dulces, pero en realidad amargas».
Kamran tiene razón: somos más vulnerables a bajar la guardia cuando estamos en tiempos de calma. En las Escrituras, encontramos una advertencia similar en la historia del adulterio de David con Betsabé. Todo comenzó cuando envió a otros a la guerra y él se quedó en la capital. Como un hombre indisciplinado que navega por internet, se expuso al peligro: «se levantó […] de su lecho y se paseaba sobre el terrado de la casa real»; y cuando «vio a una mujer que se estaba bañando», no apartó la mirada (2 Samuel 11:2).
Evitamos el colapso posterior a la batalla al recordar que aún estamos en guerra: «Porque no tenemos lucha contra sangre y carne, sino […] contra huestes espirituales de maldad». Por eso, con la ayuda de Dios, debemos revestirnos de «la armadura de Dios» para «estar firmes» (Efesios 6:12-13).
Reflexiona y ora
¿Con qué estás batallando ahora? ¿Cómo puedes ganar? (Ver Efesios 6:10-20).
Jesús, lucho hoy en el poder de tu Espíritu.
Domingo 10 de mayo
… tenemos este tesoro en vasos de barro, para que la excelencia del poder sea de Dios, y no de nosotros (v. 7).
| La escritura de hoy: 2 Corintios 4:7-12 | Amy Boucher Pye escribe: |
Después de la muerte de su madre, Joni Eareckson Tada reflexionó sobre cómo nuestros cuerpos terrenales son como «vasos de barro» que contienen el tesoro de la presencia de Cristo. Pensó en un equivalente moderno para describirlos: una caja de cartón. Sabía que la «caja» de su madre, con sus esquinas desgastadas, ahora estaba vacía, pero había sido «el recipiente donde había habitado el tesoro del Espíritu de Cristo».
Joni señala que los que siguen a Jesús permiten que Él brille a través de ellos; muchas veces a través de las arrugas que aparecen cuando sus «cajas» se van deteriorando con la edad. Así evocó las palabras de Pablo sobre el tesoro que aparece en «vasos de barro» para que se revele que «la excelencia del poder sea de Dios, y no de nosotros» (2 Corintios 4:7). Aunque Pablo estaba atribulado y angustiado por lo que sufría, no estaba derribado ni destruido (vv. 8-9). Sabía que la vida de Cristo se revelaría a través de sus sufrimientos en el cuerpo.
¿Cómo está tu «caja de cartón»? Quizá sientas que las arrugas aumentan mientras gimes bajo el peso del dolor o la enfermedad, pero ten la certeza de que Jesús está siendo revelado en tu cuerpo (v. 10). Al rendirte a Él, hará brillar su luz a través de ti, para que quienes están en tinieblas reciban su amor y su vida.
Reflexiona y ora
¿Cómo has visto a Jesús revelado en otros? ¿Por qué crees que Dios implanta su presencia en estos «vasos de barro»?
Espíritu de Dios, brilla a través de mí.